domingo, 2 de noviembre de 2008

"A todo porco lle chega o seu San Martiño"

Hoy toca puraco, pero es que estamos en una época en las que los folklores colegiales andan escasos y empieza a florecer en muchas de nosotras eso que llaman interés cultural. En un contexto económico/histórico en el que nos situamos me cuesta centrarme en fangos poco interesantes como los que se están dando. Así que en esta nueva entrada-rallada voy a soltar algunas “historietas” interesantes que nos hagan recapacitar un poco.

 

 

¿Estamos siendo conscientes, realmente, de la coyuntura a la que nos vamos a tener que preparar estos años? Es más, esa coyuntura acabará tornándose, muy probablemente, en un cambio estructural del sistema político y económico que durará décadas. ¿Es, quizás, éste el fin de lo que se entiende como Capitalismo? ¿Tendría razón Anne Marie con afirmar que este no era el año de comprar una mísera guitarra? Nuestros hábitos consumistas se verán truncados por una época de recesión que quizás supere con creces al crack del 29. De momento seguimos comprándonos copazos a 7 u 8 euros casi sin el menor dolor, pero en poco tiempo creo que nos dolerá hasta gastarnos 3 euros para un botellón.

En el libro que llevaba tiempo con ganas de leer (“Economía canalla”-Loretta Napoleoni) se explica muy bien el proceso por el cual la civilización occidental ha ido aumentando su interés por el consumo, ya considerado, incluso, como una actividad de ocio. ¿Cuántas veces habremos oído en el antebar a alguien decir que se va de compras porque está aburrida o deprimida? (esto se da más en las tías -y Nebrijos- muy a mi pesar).

 

 Napoleoni hace alusión a un cambio en la realización de las actividades económicas a raíz de la caída del muro de Berlín. Explica que tras la segunda guerra mundial y con el Plan Marshall (que alude a él como un plan de “marketing”) EEUU obtuvo un crecimiento económico sustentado en las “ayudas” a aquellas naciones más perjudicadas por la guerra, de manera que la “economía es esclavizada por la política para redefinir las reglas del mercado”.

 Esto sería comparable a lo que estamos viviendo en estos momentos donde ese mismo país actúa de la manera más cínica controlando y regulando la actividad económica para ayudar a aquellos que más defendían el libre mercado y el no intervencionismo.

Esta italiana simpaticona dice que los mercaderes (que son los mayores beneficiarios de las transacciones) han acumulado fortunas enormes,  y los políticos, desde siempre, se han percatado de esto. De esa manera unos y otros han forjado alianzas para regular, contener y manipular el mercado a su propio favor y para el beneficio de naciones enteras. No puede tener más razón, y está clarísimo que esto funciona así, y no sólo en relación con la política. El puñetero papel llamado dinero es el profeta de la religión nacida en Europa en el siglo XVI llamada “Caspitalismo”.

 

Todas las grandes civilizaciones descansan sobre sólidas estructuras comerciales que la política defendía con inmensos ejércitos. ‘Roma derrotó a Cártago cuando Aníbal bloqueó su floreciente comercio con las regiones norteñas de Italia’ Ha habido muchísimas guerras para ganar el control de los mercados clave. ‘Venecia financió la cuarta Cruzada para saquear Constantinopla y limpiar así la ruta de la seda (no los chinos  de Moncloa) de la presencia de mercaderes árabes asegurándose así el Monopolio’.

 

A partir del Plan Marshall EEUU conquistó el podio del poder político y económico mundial. Una vez que Europa se recupera de la guerra el consumismo americano estaba preparado para inmiscuirse en la vida cotidiana de los europeos que acababan de pasarlas putas. Es así como los hábitos de compra van cambiando con la introducción de productos como teles, aspiradoras etc. Es en ese momento cuando comienza la “creatividad comercial” por parte de los estadounidenses introduciendo novedosas formas de pago como puede ser la compra a plazos. (Siempre han sido muy listos estos tíos…tan listos como cuando introdujeron las subprime dirigidas a pobres incautos a los cuales se les llama NINJA -no income, no job, no assets- para acabar desencadenando una crisis económica internacional equiparable a la de 1929.)

 

Mientras Europa se enamoraba del “país de las oportunidades” en EEUU se estaba desarrollando el Maccarthismo con múltiples represiones y tensiones sociales (a parte de los prejuicios raciales) y todo ello estaba solapado con anuncios que mostraban esa pseudo realidad. Con el Plan Marshall se introdujo un nuevo orden político que se asentó en la Guerra Fría haciendo la diferenciación entre occidente y el bloque soviético. Ese orden  es opuesto a la globalización ya que se trataba de un sistema ultra regulado. Es ahí cuando cobran importancia Keynes y economistas del mismo perfil. Con la caída del muro se cambia de tendencia y el Estado va perdiendo el control. De esta manera la política no domina a  la economía sino que ocurre lo contrario. Como diría Loretta ‘la economía cesó de ser un servicio para los ciudadanos y se convirtió en una fuerza salvaje orientada exclusivamente a ganar dinero rápido a expensas de los consumidores’

 En estos años esta omnipotencia de la economía se ha ido materializando con la globalización (sobre todo financiera) generalizada que permite la interacción de millones de personas con desconocimiento de información que provoca un arrastre de deudas que se extienden por todo el globo. Estamos ahora en una situación en la cual se han aceptado los errores y se intenta arreglarlo de la mejor manera posible, pero esa mejor manera se traduce en salvar a aquellos que mejor están.

De todo esto lo único positivo que puedo sacar es saber que tras toda crisis existe un proceso de cambio e innovación que suele ser beneficioso para la sociedad. Y ojalá que esto nos sirva para dejar de ser tan ciegos y consumistas.

 

 

 

 

 

aquí se queda el mítico discurso de Cantinflas

y un artículo del País de ayer