miércoles, 14 de abril de 2010

Love is in the air?

Existe en nuestra facultad un fenómeno curioso que es el hablar de todo tipo de cosas menos de aquéllas relacionadas con la economía, como parecería lógico.

Hace poco me repetían aquello de “te pega tan poco estudiar económicas…”.

Si me paro a pensarlo detenidamente tampoco me extraña, puesto que la gran mayoría cree que es una carrera que se basa en estudiar “el dinero y su circulación”. Nada más lejos de la realidad, de hecho hasta tercero casi ni se menciona al mismo.

Por no hablar de la contabilidad, de la que, por lo menos en mi caso, no tengo ni zorra…ni pienso tenerla mientras no sea necesario, claro.

Sin embargo sí se estudian todo tipo de interacciones entre agentes económicos. Pero a parte de esto, se acentúa mucho (sobre todo en la especialidad de Análisis) tratar otro tipo de interacciones entre personas y cosas.

De hecho en la mayoría de las asignaturas de especialidad tratan diversos temas relacionados con la física, la química, la psicología, la biología, etc.

Un caso que me ha llamado la atención es el de un profesor que da teoría de juegos a dos compañeras mías de clase. Resulta que ha hecho un estudio en el que se intenta modelizar las relaciones sentimentales para poder concretar un equilibrio que garantice la durabilidad de la relación, en particular. y la felicidad, consecuente de esa satisfacción sentimental, en general.


Para ello hace uso de la segunda ley de termodinámica aplicada al caso del comportamiento emocional de una pareja y al control óptimo.

La segunda ley de termodinámica se resumiría como "La cantidad de entropía de cualquier sistema aislado termodinámicamente tiende a incrementarse con el tiempo".

En este caso se sustituiría “entropía” por “esfuerzo” destinado a mantener la relación sentimental en el tiempo.

La otra variable que se utiliza es el “sentimiento” o “emoción” que mide ordinalmente los niveles de “enamoramiento”, así como las comparaciones entre los componentes de la pareja.

Ambas variables se consideran a partir de unos niveles mínimos. Como se explica en el informe lo que se comprueba es que la dinámica de las relaciones amorosas es inestable, lo cual significa que a perturbaciones reiteradas de los niveles de esfuerzos de la trayectoria de equilibrio, la pareja iría alejándose del estado estacionario que garantizaría la duración de la pareja.


Explica también que los niveles de esfuerzo deben ser más o menos parecidos entre los “tortolitos” para que no se desestabilice el equilibrio, cosa que parece lógica.

En fin, que a quien le interese que lea ESTE INFORME puesto que es bastante ameno y, por lo menos a mí, me

hace mucha gracia.

Es evidente que matemATIZAR los comportamientos humanos siempre se pondrá en entredicho, en parte con razón puesto que ya se sabe que más impredecibles que las personas no hay nada. De todas formas me parece un estudio muy riguroso e interesante.





Que lo disfrutéis…. ¡y viva el folklore!