
En el trayecto Séneca-Illa de Arousa (que conforma un cómputo de diez horas) se tiene tiempo para hacer de todo. Véase “disfrutar” de las pelis más detestables del panorama cinematográfico norteamericano, escuchar la Kiss FM o la Ser en la radio del bus, oír los 13 temazos de tu mp3 2 GB falso (traído de la lejana -a la par de estafadora- China por tu compatriota -y también lejana- coleguni Viguesa), leer la revista loca que te compras en la estación 5 minutos antes de que arranque el autobús, leer un novela romanticota, histórica, policiaca, fantástica…o un ensayo. La última opción es realmente la menos adecuada para un viaje como ése. Si te toca un flipado al lado que cada 5 minutos está hablando por el móvil con sus amiguetes fardando de lo vago que es y que además repite “tío” dos o tres veces por frase, al final más que leer el libro…lo que quieres es estampárselo en toda, eso sí, bonita cara. Zas! Pero no hay que forzar. Por eso la mejor opción es la, no mencionada, siesta de 9 horas interrumpidas.
A todo esto, no sé si por la minirresaca o la hiperactividad, fui incapaz de dormir en todo el camino más de un cuarto de hora seguido, por eso acabé optando por la lectura. Llevaba dos libros; “La voz dormida” de D. Chacón y el grandioso “Economía Canalla” de L. Napoleoni. El primero por su temática guerracivilista y mi etapa escéptica (en lo que a política se refiere) me acaba cansando y por ello caí en el de Napoleoni (también por ser una escritora que me gusta principalmente por el hecho de que aplica un análisis marxista del capitalismo -K. Marx implicaba la Teoría del Caos a la dialéctica porque el ser humano piensa y actúa de forma caótica- y esa frikada me encanta)
Ya llevaba un tiempo leyendo en los ratillos vacíos páginas sueltas, pues tiene una información muy contundente y densa, llena de datos, estadísticas, declaraciones, etc. que es preferible asimilar en dosis pequeñas. Uno de esos múltiples datos que ofrece en todo el libro lo encontré hojeando uno de los capítulos que más me impresionó, el primero (como no, hay que ser listo y dar la información impactante en las primeras páginas…si es que elegir Marketing como optativa en la carrera puede ser buena mierda, incluso habrá que planteárselo) titulado “Durmiendo con el enemigo” en donde esclarece lo acontecido en Rusia y Europa del Este tras ser desmantelada la URSS. Parece ser que tras la caída del muro de Berlín existió un afloramiento de numerosas mafias que resultaron ser las que amasaron impresionantes fortunas en la transición a una democracia capitaneada por un capitalismo global. Mientras esas mafias iban constituyéndose y creciendo (la mayor parte de ellas relacionadas con el mundo del “sexo en venta” y el proxenetismo) el PIB en Rusia en vez de crecer descendía a pasos agigantados con inflaciones de dos cifras. Todo lo que se le prometía desde occidente a Rusia evolucionaba inversamente. La pobreza aumentaba, los salarios con un Estado sin liquidez se congelaban y las enfermedades de transmisión sexual como la Sífilis o el Sida (en gran medida por culpa de la expansión del mercado del sexo) se iban extendiendo por el continente.
Llegados a estos términos las familias carecían de fuente de ingresos y miles de mujeres se dejaron engañar por esas mafias que les prometían convertirlas en unas Julia Roberts de, la tonta e irreal película, Pretty woman. El dato al que me refería antes es el siguiente: “Una encuesta de 1997 realizada entre niñas escolares [rusas] de quince años desveló que el 70% decía que querrían ser prostitutas, mientras que diez años antes querían ser astronautas, doctoras y profesoras”.
Qué surrealista, cómo tienen que estar de jodidas para que una niña diga que de mayor quiere ser puta. Lo de astronautas me recordó a un diálogo de “Los Lunes al sol” en el que el astronauta ruso contaba lo siguiente a los protagonistas del film:
“se encuentran dos camaradas rusos y uno le dice al otro: -¿Has visto…? todo lo que nos contaban de comunismo era mentira.
Y el otro le contesta: - Eso no lo es lo peor, lo peor es que todo lo que nos contaban de capitalismo era verdad”.
“se encuentran dos camaradas rusos y uno le dice al otro: -¿Has visto…? todo lo que nos contaban de comunismo era mentira.
Y el otro le contesta: - Eso no lo es lo peor, lo peor es que todo lo que nos contaban de capitalismo era verdad”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario