jueves, 1 de octubre de 2009

La mula Marushka


No hará una semana que vi este artículo de Público. es
Mientras aquí en España se producen reyertas estúpidas por doquier (véase la batalla campal en Pozuelo -no hará ni un mes- capitaneada por el nieto de Marqués de Feria y demás niñitos ricos de papá, destrozos de contenedores -y demás bienes públicos- en Santiago de Compostela por la defensa del gallego y las constantes borrokilladas en Euskadi) en países como Francia se producen "rebeliones" contra la imposición de la economía de mercado.

No dudo, aún así, de que estos llamados "neorrurales" puedan ser también un poco flipadetes consentidos (la información periodística es de todo menos incuestionble) pero de lo que no cabe duda es que sus iniciativas, por lo menos en un principio, están orientadas al bien común de un sector importante (y bastante desprotegido) de la población como es la rural.
Por mi parte entiendo a la perfección a esta gente llegada de las grandes ciudades con un "sentido del sin-sentido de la vida" bastante asimilado. Seguramente sean personas que han descubierto que todos sus estudios y logros no los han llevado a lo que "buscaban" en la vida y por ello deciden hacer algo que les mantenga, por lo menos, las conciencias tranquilas.
Uyen del consumismo (cosa que es comprensible sin consideramos los niveles alcanzados en los últimos años) y de la presión de la dinámica de vida moderna. Optan por la autogestión y autonomía con el bizarro esfuerzo que eso supone.

Mientras tanto el gobierno de Sarkozy los persigue por considerarlos terroristas. A eso se destina la retención fiscal, hay que tocarse las pelotas.
Vale que estos tíos locos del prorruralismo mueven unos asuntos verdaderamente simpáticos y descabellados ("en uno de esos pueblos, se esconde una asamblea de hackers preparando el sistema que va a colapsar técnicamente los futuros robots anti P2P, previstos por la ley Creación e Internet de Sarkozy"). Por lo menos se lo pasan en grande.

El Sarkozy debería dedicarse a seguir apoyando al gran Stiglitz con su "cuestionabilidad de los indicadores del crecimiento" (puesto que se discrimina, por ejemplo, el nivel de bienestar) en vez de andar en busca de terroristas al más puro estilo Bush.
Ese tema es realmente interesante porque se observa que un aumento del PIB puede ser consecuencia de unos acontecimientos que indican de todo menos "crecimiento".
Un accidente de tráfico hace aumentar el PIB (la gasolina de las ambulancias, las ambulancias, los materiales sanitarios de urgencias, etc. lo provocan). En Galicia tras el hundimiento del Prestige se registró un aumento del PIB (los desplazamientos de los voluntarios, los servicios otorgados a éstos, los materiales de limpieza de los litorales, etc. lo explican). Un atasco en las carreteras provoca también un aumento del PIB (aumento del consumo de gasolina).







2 comentarios:

Duncan dijo...

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copazos dijo...

No entiendo tu idioma Duncan